Estoy cansado pero no vencido
Anestesiado pero no dormido
Estoy mareado, desalineado
Enamorado del árbol caído
Los árboles... los queridos árboles,
pulmones verdes de nuestra ciudad,
aroma, sombra, alimento, oxígeno.
Aún caídos son promesa de otra vida
siendo combustible de una estufa, de una cocina, de una caldera
El 22 de setiembre se celebra el día de los maestros.
Y hoy día el sistema educativo es como un árbol caído.
Su rigidez no puede contra los vientos de los nuevos tiempos
de los nuevos ritmos, de los nuevos niños, de los nuevos motivos para enseñar
Pero es un árbol que quiere ser leña, que quiere encenderse y transmutar
transformarse en chispa y luz nueva.
Salud para los maestros que aún se mantienen en pie
y se animan a mecerse con estos vientos y hacer música con sus ramas
Salud para los maestros que reconocen a otros maestros
que a veces no llegan a superar el metro de altura o la docena de años
y tienen tanto para compartir y enseñarnos.
Salud para los maestros, que saben que la escuela
es sólo un lugar más dentro de la comunidad educativa e intentan crear redes
A los que se frustran, y se decepcionan
a los que viven el día a día de sus alumnos sabiendo que
muchas de sus necesidades no pueden ser resueltas por medio de su labor
y regresan muchas veces a su hogar sintiendo que su trabajo no es suficiente.
Salud, a los que aún así siguen soñando
con nuevos brotes y nuevas flores
el texto en negrita corresponde
de Lisandro Aristimuño