sábado, 29 de septiembre de 2012

manifiesto


Yo no canto por cantar
ni por tener buena voz,
canto porque la guitarra
tiene sentido y razón. 
mi canto es de los andamios
para alcanzar las estrellas,
que el canto tiene sentido
cuando palpita en las venas
del que morirá cantando
las verdades verdaderas,
no las lisonjas fugaces
ni las famas extranjeras
sino el canto de una lonja
hasta el fondo de la tierra. 

Victor Jara

Este pasado 28, Victor estaría cumpliendo 80 años. Como él mismo avisó en este manifiesto, moriría cantando verdades verdaderas que aún  resuenan aunque su paso por esta tierra haya sido fugaz.
Fugaz tu vida pero no tu mensaje ni tu anhelo de justicia y futuros mejores. 

Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
Solo aquí
diez mil manos siembran

Antes de irte te preguntaste y quiero creer que no fue en vano y que muchas más manos siembran junto a la incansable Joan

miércoles, 26 de septiembre de 2012

20 años



Manejando por la ruta alguna noche sin mirar atrás


el tiempo es un efecto fugaz

son las once en cualquier lugar

yo no sé, por qué
eligió su dulce piel
fue quizás porque la vio tan sola

                                                                                     aromas que no voy a olvidar


Todo lo que pude sentir
Todo está sellado en mi alma


Creo que al fin nada tiene fin
                                     Amar, llorar,
¿quién dijo que todo está perdido?


quiero dejar una suerte de señal
 todo lo que diga está demás

 las luces siempre encienden en el alma

en la ausencia del dolor
para mí que es el amor después del amor
  
El amor después del amor tal vez

Se parezca a las letras de Fito
Y a la voz de Claudia Puyó

Los textos seleccionados corresponden 
a las canciones del disco de Rodolfo Páez 
El amor después del amor
que cumple sus primeros 20 años 

domingo, 23 de septiembre de 2012

22 de setiembre

 Estoy cansado pero no vencido
Anestesiado pero no dormido 


Estoy mareado, desalineado 


Enamorado del árbol caído 


Los árboles... los queridos árboles, 
pulmones verdes de nuestra ciudad, 
aroma, sombra, alimento, oxígeno. 


Aún caídos son promesa de otra vida
siendo combustible de una estufa, de una cocina, de una caldera


El 22 de setiembre se celebra el día de los maestros.
Y hoy día el sistema educativo es como un árbol caído.
Su rigidez no puede contra los vientos de los nuevos tiempos
de los nuevos ritmos, de los nuevos niños, de los nuevos motivos para enseñar

Pero es un árbol que quiere ser leña, que quiere encenderse y transmutar
transformarse en chispa y luz nueva.


 Salud para los maestros que aún se mantienen en pie 
y se animan a mecerse con estos vientos y hacer música con sus ramas
Salud para los maestros que reconocen a otros maestros
que a veces no llegan a superar el metro de altura o la docena de años
y tienen tanto para compartir y enseñarnos.
Salud para los maestros, que saben que la escuela 
es sólo un lugar más dentro de la comunidad educativa e intentan crear redes
A los que se frustran, y se decepcionan
a los que viven el día a día de sus alumnos sabiendo que 
muchas de sus necesidades no pueden ser resueltas por medio de su labor
y regresan muchas veces a su hogar sintiendo que su trabajo no es suficiente.


 Salud, a los que aún así siguen soñando
con nuevos brotes y nuevas flores

el texto en negrita corresponde 
a la canción El árbol caído
de Lisandro Aristimuño

viernes, 21 de septiembre de 2012

primavera

En medio de la tala de ramas y la remoción de los árboles caídos en la tormenta, resistiendo todos los vientos y malos pronósticos, la vida se hace presente y nos da una esperanza para continuar el viaje.
Como dijera mi estimado Pablo Neruda:


Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera




(feliz cumple Jorge Drexler)

jueves, 20 de septiembre de 2012

ALERTA ROJA


Cerró la puerta con fuerza, desafiando al viento y a la lluvia que querían colarse a toda costa al interior de la casa. 
Respirando con firmeza para recuperar el aliento que  el viento había intentado quitarle, cerró los ojos y agradeció al cielo, a los santos ( o a quien fuera necesario agradecer) por tener un techo firme donde cobijarse de esa "alerta roja".
El agua goteaba de su ropa y caía en el suelo formando un incipiente charco , corriendo como un río por sus pantalones y llegando a las medias, ignorando todo intento de las botas de goma por mantener los pies secos.
Minutos después, el agua caliente de la ducha reconfortó su cuerpo pero no sus pensamientos. Las imágenes se sucedían en sus ojos como si estuviera viendo el informativo, solo que la pantalla del televisor estaba apagada.
Vidrios estallando en altos edificios, ramas en las veredas, árboles cayendo sobre las calles, obstaculizando el paso, generando accidentes de tránsito. Cementerios de paraguas en cada esquina, abandonados por quienes habían intentado, infelizmente, maniobrarlos al mejor estilo Mary Poppins.
Y supo que otras cosas sucedían sin que fuera necesario verlas.  Techos de chapa desprendiéndose y volando por los aires, agua cayendo sobre precarios muebles y ropa. Niños sin acceso al merendero porque la calle  está inundada y no da paso... y aunque el paso fuera posible, el viento los hubiera elevado cual cometas de papel.
Recordó otros tiempos y otra alerta roja unos años atrás. Otros vidrios rotos, otros niños mojados y la carta de una profesora. Buscó en su caja de recuerdos y leyó:

"¿Dónde está ese chico con las manos congeladas
mientras subo al máximo mi calefactor?
¿Dónde duerme cuando te quejás porque tu almohada
ha perdido un poco el espesor?"

Ignacio Copani

Porque ser docente es un acto de amor, de lucha, de arte y de creación les "regalo" mi conflicto para que se reproduzca en un conflicto de todos/as. Con un abrazo lleno de esperanza por un tiempo mejor, les digo: hasta cualquier vuelta del camino.

 Miró por la ventana. El viento aún persistía pero ya con menos fuerza y la lluvia se había tomado un descanso.  
Guardó los recuerdos nuevamente en la caja y susurró: Gracias Gladys, gracias. Por esta alerta roja, por este regalo. 
Y se fundió en ese abrazo.

 

martes, 18 de septiembre de 2012

aprendiendo...



Respetar los ritmos. Ir con paciencia. Tener  atención y desarrollar la intuición para saber cuáles necesitan más o menos sol, o agua, o exposición a la noche o al frío.

Cuánto nos enseña la naturaleza acerca de la vida y cuantos regalos nos da.


Nos alimenta con la dulzura de las frutillas, con el toque de sabor del ciboulette y el perejil.



El perfume de la lavanda nos acerca a la paz, apacigua nuestros ánimos y nos induce a los buenos sueños. 



El romero nos alivia los dolores musculares, nos brinda su buen sabor y sus pequeñas flores y la melisa (o toronjil) resulta una infusión acertada si tenemos problemas digestivos.
 

Las alegrías son una fiesta para los ojos. Brillantes, simples, crecen en cualquier lugar, se multiplican y nos acompañan con sus flores durante todo el año. 



Cuánto podríamos aprender los humanos, espejándonos y reconociéndonos como parte de la naturaleza. Cuánto podríamos dar a nuestro entorno, cuánto podríamos darnos a nosotros mismos. 


¿Acaso no podemos transformarnos en frutilla y brindar un momento dulce, darle un gusto picantín a una situación como el ciboulette? ¿O invadir un espacio con el color y la simpleza de las alegrías? ¿O ser una fuente de agua, como las tunas, y salvar a un caminante sediento? 


O ser como multifacéticos como el romero: aliviar tensiones con un masaje, dar sabor cuando algo está insulso, celebrar la vida dando flor.

Hasta las ortigas, con sus espinitas, tiene alguna propiedad curativa para brindar y los cardos, nos regalan sus flores violetas y en algunos casos pueden hasta usarse para cocinar.



Dicen que nadie es tan rico que no tenga nada para recibir, ni nadie tan pobre que no tenga nada para dar, o como pensaba Erich Fromm “el acto de amar significa dar vida, aumentar su vitalidad. Es un proceso que se desarrolla y se intensifica a sí mismo”.
Celebremos y aumentemos la vida… la primavera ya se acerca y nos brinda una nueva oportunidad.




viernes, 14 de septiembre de 2012

shine a light

If I close my eyes I can picture you here in my arms

 Come shine a light on me

Jack Savoretti


martes, 11 de septiembre de 2012

decía el viejo Whitman



 ..Soy repetidor de Whitman: " me canto y me celebro, me celebro y me canto.
Y si me canto y me celebro, te celebro y te canto, porque cada átomo que me pertenece,
te pertenece, porque cada átomo que te pertenece, me pertenece, porque tú y yo somos la misma cosa",
decía el viejo Whitman.

Facundo Cabral

sábado, 8 de septiembre de 2012

interrogante


Lo que pretendía ser una simple foto a un árbol del prado, resultó ser esto...
Como Ricardo Mollo pregunto:
¿Qué ves?
¿Qué ves cuando me ves?

lunes, 3 de septiembre de 2012

viaje

Este es nuestro Uruguay profundo, … lleno de vida, aún preservado para pies descalzos.
Fue intenso el viaje para poder llegar.
La corriente nos hacía perder estabilidad, nos mostraba su fuerza y nos recordaba la fragilidad de nuestra vida.
Íbamos de la mano, haciendo cadenas, sosteniéndonos, resbalando, avanzando, sujetándonos unos a otros y descubriendo las maravillas de cada tramo del viaje. Los sonidos, los animales que se dejaban ver y nos regalaban instantes de su presencia, el moho alojado en las piedras, el reflejo del sol en el agua.



Y llegamos al fin, cansados, machucados, salpicados (y más de uno, empapados) para encontrarnos con el guardián del lugar (¿ven su perfil en la piedra?) que nos estaba esperando, que custodió nuestra travesía y nos hizo sentir a salvo al culminar el viaje. 

 
No podíamos más que contemplarlo con respeto y emocionarnos porque alguna vez, no hace tanto tiempo, este era un lugar sagrado para nuestros pobladores originarios. Y aunque no los podamos ver, algo en el aire los hace presentes… basta solo con sentarse en una piedra, colocar los pies en el agua y sentir la energía sabia que en esta tierra habita.  


sábado, 1 de septiembre de 2012

tantas veces

Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
tantas noches pasarás
desesperando. 

A la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando. 

 Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra. 

  María Elena Walsh