viernes, 20 de abril de 2012

carta de un elefante al Rey de España

Señor Rey de España:
Soy un elefante de Botsuana, el país africano en el que me dicen que su Majestad ha estado recientemente para descansar de sus fatigas, cazándonos en un safari. Los elefantes somos mansos, aunque fieros cuando nos atacan. También nuestros dioses, los de la sabana, son dioses buenos, no vengativos, aunque sí celosos de sus habitantes.
Quizás por ello, han querido reservar su vida, importante para su país, aunque han querido advertirle con su caída y sus fracturas en el campamento desde donde salía para cazarnos, que sería mejor ya para su Majestad que ha vivido ya más de lo que vivimos uno de nosotros, dedicase su tiempo a otras cosas, en vez de venir a matarnos.
Por ejemplo a seguir a esa España que se está desmoronando económicamente, a ese 52% de jóvenes que sufren el aguijón del paro después de tantos años de estudios, o simplemente a disfrutar de ver a los animales correr y divertirse en su habitad natural, pero sin escopetas, con las manos vacías o llenas de flores.
Nosotros sabemos que no ha hecho nada ilegal viniendo y pagando muchos miles de euros para matar a uno de los nuestros. Se lo permiten las leyes de mi país. Para muchos, matar gratuitamente animales es como lo era antiguamente cazar a lazo a los negros o indios para esclavizarlos.
¿Pero basta que algo sea legal para realizarlo? Existen también las leyes del corazón, no escritas, las de los sentimientos humanos, que dicen por cierto que son superiores a los nuestros y existen ciertos ejemplos que un Rey debe ofrecer de su vida incluso privada.
Por último nos gustaría que sus nietos y biznietos, Majestades, un día consiguieran divertirse sin necesidad de venir a África a cazarnos y arrancar nuestros colmillos de marfil para adornar los palacios reales con sus trofeos de muerte.
Quizás, ni queriendo podrán ya hacerlo porque quedamos sólo 30.000 elefantes en todo el mundo y al ritmo con el que nos matan, sus nietos ya no tendrán como hacerlo, porque habremos sido extintos. Tendrán que conformarse con cazar cucarachas que al parecer tienen un millón de años y resisten hasta a las radiaciones atómicas. Nosotros, no. Somos más grandes, pero más frágiles. Quizás por ello nos amen tanto los niños a los que les gusta divertirse con nosotros. Vivos, no muertos.


Juan Arias

Creo que vale este texto para este rey, para otros reyes y para quienes se creen reyes de este planeta, sin darse cuenta (sin querer darse cuenta) que somos una parte solamente de este gran puzzle... y que la Tierra vivió muuucho tiempo sin nuestra presencia... y a veces pienso que si no logramos convivir en armonía con ella y sus habitantes, lo mejor sería que volviera a prescindir de nosotros.

4 comentarios:

  1. me sentí, me siento y me sentiré indignado, con el rey que si no lo fuera, me sentiría igual
    saludos

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    1. comparto tu sentir... y lo amplío a cualquier tipo de violencia, hacia los animales, la naturaleza y los propios humanos. Abrazo

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  2. Los hombres de Neanderthal ahora viajan en primera.
    El hombre o es muy arraigado a sus orígenes o encuentra diversión en la sangre.
    No lo sé.

    buen inicio de fin de semana, ro.

    ..cq..

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    1. me parece que aunque una avalancha de nuevas tecnologías nos haga creer que somos seres "más evolucionados"... para nuestra madre Tierra que es muy vieja nosotros aún somos esos neanderthals dando sus primeros torpes pasos por este planeta.
      buen finde para vos tbn, cariños

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